Queridos amigos:
No es la primera vez que debo ausentarme por un tiempo, pero antes, como siempre, quería deciros un hasta luego, y siempre gracias por acompañar mis letras y enriquecerlas con vuestras miradas. La vida a veces se complica y España no va bien.
Os deseo a todos una feliz primavera, o lo que va quedando de ella y un mejor verano.
Un beso continental y un beso transoceánico.
Aquí os dejo con un poema de Blas de Otero.
“Digo vivir”
Porque vivir se ha puesto al rojo vivo.
(Siempre la sangre, oh Dios, fue colorada.)
Digo vivir, vivir como si nada
hubiese de quedar de lo que escribo.
Porque escribir es viento fugitivo,
y publicar, columna arrinconada.
Digo vivir, vivir a pulso, airada-
mente morir, citar desde el estribo.
Vuelvo a la vida con mi muerte al hombro,
abominando cuanto he escrito: escombro
del hombre aquel que fui cuando callaba.
Ahora vuelvo a mi ser, torno a mi obra
más inmortal: aquella fiesta brava
del vivir y el morir. Lo demás sobra.
Miradas íntimas
Ya casi es primavera...
miércoles, 16 de mayo de 2012
jueves, 10 de mayo de 2012
Tristeza a secas
La tristeza siempre viene de la mano
de un niño sin zapatos,
de un anciano sin sonrisa y sin pasado
sentado al sol en una silla.
Es amiga inseparable
de la madre que llora por su hijo,
de los náufragos sin orilla,
naufragando en sus pateras.
La tristeza es un corazón desahuciado
que recorre las calles con su hatillo
haciendo malabares con sus penas
o vendiendo su sexo en las esquinas.
La tristeza es la bala que fusila
el paredón de la justicia.
Es la lista interminable
de los horrores de la guerra,
es el cheque que paga todas las pistolas.
Tiene sus ojos llenos de moscas
y los pezones secos y la garganta llena de tierra.
Es la tumba en la cuneta
sin nombre ni apellido,
es el último latido en el reloj
señalando la hora última.
La tristeza son muchas manos atadas a la espalda,
ladrillos de mentiras y hombres sin palabra
-y sin conciencia-.
La tristeza es un planeta sin fronteras
por más que levantemos alambradas de púas
o murallas de piedra.
sábado, 28 de abril de 2012
Sombra sin cuerpo
El viento sopla y pasa
de largo
Los trenes no paran en su estación
Los lunes no tienen domingos
Los otoños llegan sin verano
Las sombras vagan sin cuerpo
Los peces son el anzuelo
Lo espejos se han quedado huérfanos.
-Sobrevivir parece un sueño.-
lunes, 23 de abril de 2012
Carpe diem sin después.
Antología VI Encuentro Poetas en la Red.
Un
poema de amor ha de tener la dosis justa de erotismo
Capaz
de desnudar al cuerpo de su carne.
Tiene
que atreverse a escribir palabras sin adornos
Ni manidos
versos - que cada vez quedamos menos tontos-.
No se
puede timar al amor con rimas asonantes sin entrañas
Por
más ortodoxo que sea el romance.
Un
poema de amor es un diamante de palabras
Que
pueden cortarte hasta el aliento
O
seccionarte el corazón en dos mitades.
Cualquiera
puede intercalar en sus estrofas
Un puñado
de lunas o un manojo de flores.
Pero
sólo los grandes poetas pueden nombrar “la cebolla”
Y
crear un poema justo después del carpe diem.
sábado, 7 de abril de 2012
Pecado de omisión
El pecado de omisión se parece mucho
al pecado de no hacer nada productivo con las manos,
como si fueran unos simples adornos colgando de los brazos.
Como los besos que no han besado
o las culpas que no se han perdonado.
Se parece también a las mentiras que no se cuentan
o a las verdades contadas a medias
jugando a esconder en el silencio sus letras.
Los pecados de omisión siempre me produjeron
Una especie de escalofrío a lo largo de mis vértebras,
como si fueran las cuentas de un rosario.
Parece un pecado venial, y sin embargo, a mi se me antoja
la semilla sin germinar de casi todos los pecados.
martes, 3 de abril de 2012
Loca
No hay mayor
locura
que
pretender pasar
por una loca
cuerda.
Vivir al
borde de un precipicio,
Ver el mar
en una botella,
Contar las
olas en una caracola.
Poner nombre
a los fantasmas
Y jugar con
ellos al parchís.
Tratar de
distinguir los colores
Viviendo en
el mundo de las sombras.
jueves, 29 de marzo de 2012
Deudas pendientes
Deudas pendientes
“No llevo la cuenta al día, Pero sé muy bien
Hasta dónde alcanza mi deuda.”
Le debo a Cenicienta un reloj sin hora,
Mil y una noche más a Sherezade,
Una manzana inocente a Blancanieves,
Unos gorros a los duendes,
Y escobas nuevas a las brujas.
A Rapunzel le prometí unas escaleras
Y a las sirenas, otras melodías.
A las hadas no les debo nada.
Al Pinocho, tampoco.
Pero a su Pepito Grillo
-que intuyo es el mismo que el mío-
He de comprarle sin falta otro cuaderno
Que para algo es el contable de las conciencias.
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